Un estudio de salud pública publicado en el Journal of Clinical Investigation determinó que el estrógeno de soja no reduce la frecuencia de enfermedades coronarias y accidentes cerebrovasculares. Sin embargo, durante años se nos transmitieron constantemente artículos elogiosos sobre la soja, con la contribución de científicos y médicos. No paraban de escribir: "¿Por qué los asiáticos orientales no tienen cáncer, por qué no tienen cáncer de mama? Porque comen soja". Se recomendó soja a todas las mujeres para los problemas de la menopausia.

¿Qué Dicen las Nuevas Investigaciones?

Ahora se habla de los daños de la soja. Los investigadores de salud pública determinaron que los estrógenos de soja no reducen la frecuencia de enfermedades coronarias y accidentes cerebrovasculares; además, se demostró en ratones que engrosan el músculo cardíaco y provocan la muerte. A la luz de estos hallazgos, no se recomiendan la leche de soja, el tofu y las carnes picadas de soja. Las investigaciones sobre las salsas de soja fermentadas continúan. Tampoco se recomiendan las tabletas de soja utilizadas durante la menopausia hasta que se completen las investigaciones.

Una nota interesante: La soja crecía espontáneamente en algunas regiones de Anatolia; como se sabía que era perjudicial para la salud, no se comía.

Antiguas Afirmaciones

Las nuevas investigaciones han revelado lo contrario de la mayoría de las antiguas afirmaciones enumeradas a continuación. En investigaciones anteriores se decía lo siguiente sobre la soja:

Se defendía que la soja, por su proteína de calidad, su efecto protector contra enfermedades y su contribución al crecimiento, debía consumirse en todas las etapas, desde el embarazo hasta la vejez. Muchos países del mundo hicieron cambios radicales en sus hábitos alimenticios; los científicos desarrollaron alternativas para aumentar su consumo. Ahora es posible encontrar en los supermercados harina de soja, brotes de soja, leche de soja, frijoles de soja, carne picada de soja, carne de soja y pan de soja.

Se afirmaba que una dieta rica en soja fortalecía la memoria a largo y corto plazo y contribuía a la flexibilidad mental. Además, surgieron las siguientes afirmaciones:

  • Que la soja reducía el colesterol LDL mientras aumentaba el colesterol HDL y protegía la salud cardíaca
  • Que en casos de mastitis y cáncer de mama, su uso prolongado lograba la regresión
  • Que el uso regular de leche de soja ayudaba a reducir la presión arterial alta
  • Que la proteína de la soja tenía un efecto antiinflamatorio (reductor del dolor)
  • Que la ferratina de la soja era una buena fuente de hierro, especialmente para las mujeres
  • Que los hombres que bebían dos vasos de leche de soja al día tenían un 70% menos de riesgo de contraer cáncer de próstata

El frijol de soja, que destaca por su alto contenido en proteínas (34 gramos por cada 100 gramos), también contiene ácidos grasos omega-3, isoflavonas y fibra dietética. Sin embargo, las investigaciones actuales que reevalúan todas estas características revelan que la soja podría no ser tan inofensiva como se creía.