El dolor articular, el trastorno más frecuente en la vejez, dificulta la vida. Aunque no es posible detener el envejecimiento, sí hay formas de minimizar el dolor. Según el Dr. Mustafa Nafiz Karagözoğlu, especialista en Medicina Interna, el desgaste y las enfermedades en los músculos, huesos, cartílagos y fibras que forman la articulación son la fuente principal del dolor. Incluso sin envejecimiento, las enfermedades reumáticas, conocidas como reumatismo inflamatorio, pueden causar dolor articular.
¿Cómo se produce la artrosis?
Las articulaciones comienzan a deteriorarse gradualmente, especialmente después de los 40 años. Los cartílagos que recubren las superficies articulares empiezan a fragmentarse, dañarse y adelgazarse; la formación de nuevo tejido cartilaginoso se ralentiza. En los bordes y superficies internas de la articulación comienzan a acumularse sustancias de estructura cálcica. El líquido sinovial disminuye, los espacios articulares se estrechan, la superficie articular se vuelve irregular y, como resultado, el movimiento se dificulta. El aumento de la carga sobre las articulaciones desgastadas provoca nuevos desgastes; el dolor y la hinchazón se vuelven cada vez más evidentes.
Tratamiento y ejercicio
Los dos puntos más importantes son perder peso de forma controlada y hacer ejercicio correcto y regular. El tratamiento farmacológico recomendado por el especialista en fisioterapia y, si es necesario, las aplicaciones de fisioterapia, constituyen la base del tratamiento; como última opción, también se pueden evaluar métodos quirúrgicos ortopédicos.
Debe seguir una dieta y movimientos especiales preparados para usted, no una solución universal. Los ejercicios de flexibilidad que preservan la movilidad articular y relajan los tejidos circundantes para suavizar las articulaciones son muy beneficiosos. También se pueden utilizar ejercicios con peso y contra resistencia para fortalecer los músculos. Se debe comenzar los ejercicios poco a poco, aumentando la dosis gradualmente. Si tiene sobrepeso, prefiera ejercicios como la natación en lugar de caminar o correr, que cargan las rodillas. Intente proteger sus articulaciones de torceduras, caídas y golpes.
Evite las visitas incontroladas a balnearios si su médico no lo recomienda; las enfermedades reumáticas inflamatorias, el asma, las cardiopatías, la hipertensión y la diabetes pueden desequilibrarse en el entorno de un balneario.
Alimentos amigos de las articulaciones
Los alimentos ricos en silicato y vitamina C son los principales nutrientes recomendados para la salud articular y vascular. Adquieren su forma más beneficiosa cuando se cuecen al vapor brevemente, sin perder azufre y vitaminas:
- Puerro, tomate, judías verdes
- Col roja y blanca, pepino, calabacín
- Colinabo, brócoli, centeno
- Tallo y grano de avena (los pacientes con asma no pueden consumir cereales debido a su alto contenido en B3; pueden beneficiarse del baño de tallo de avena, tallo de bambú o cola de caballo)
- Patata (contiene mucho silicato, pero no se recomienda a diabéticos)
De las plantas, la que más silicato contiene es la cola de caballo (también conocida como equiseto).
Escaramujo
El Prof. Dr. Kaj Winther, cardiólogo de la Universidad de Copenhague, señala que el polvo vegetal de escaramujo, Litozin, es una opción importante para pacientes con dolor articular y problemas de artrosis. El polvo (GOPO) obtenido mediante técnicas de producción especiales a partir de las semillas y cáscaras del escaramujo favorece la mejora del dolor articular y reduce los dolores causados por la artrosis.
El escaramujo pierde su eficacia y estructura proteica al calentarse; en agua fría, su esencia no se extrae completamente. Por ello, para el dolor articular se recomienda la forma en polvo, no en infusión. Winther aprendió esta información del granjero danés Erik Hansen; los residentes de la zona informaron de que, tras empezar a consumir polvo de escaramujo durante tres o cuatro meses, se sentían más sanos y no sufrieron ningún dolor de espalda o piernas aquel invierno.
Pimiento rojo
La capsaicina presente en el pimiento rojo ayuda y tiene un efecto curativo sobre la inflamación y el dolor articular.
Omega-3
Las grasas omega-3 y los alimentos que las contienen tienen un efecto antiinflamatorio. El salmón marino es una fuente rica en omega-3; sin embargo, no se recomienda consumirlo más de 3 días a la semana, ya que puede provocar adelgazamiento óseo.
Sol y vitamina D
El sol es uno de los métodos más naturales para tratar el dolor y fortalecer los huesos. Dado que la vitamina D se sintetiza con el sol, se debe aprovechar la exposición solar durante 15-20 minutos al día, con brazos, piernas y cara al sol. Debe evitarse el periodo entre las 10 de la mañana y las 16 de la tarde, cuando el sol incide más perpendicularmente.
Brócoli, jengibre y otros aliados
El brócoli, gracias a su alto contenido en magnesio, es beneficioso para aliviar dolores y calambres y para la salud articular. Entre las fuentes más abundantes de magnesio se encuentran la calabaza y las semillas de girasol crudas.
El jengibre es conocido como el medicamento para los dolores reumáticos. Además de aliviar el dolor, en estudios científicos se ha observado que aumenta la capacidad de movimiento (si no se padece enfermedad hemorrágica). El jengibre contiene enzimas precursoras de la vitamina B12; su consumo excesivo puede provocar hemorragias.
El plátano y la leche, tanto por su contenido en magnesio como por la hormona serotonina, ayudan a dormir sin dolor y tienen un efecto reductor de alergias.
Si no tiene enfermedad gástrica, la granada también es una opción potente; contiene más antioxidantes que el té verde y se ha informado de su efecto regenerador del tejido colágeno. La uva y el aceite de semilla de uva también se encuentran entre los alimentos probados como beneficiosos para el dolor articular. Frutas como la cereza, la guinda, el pomelo, la fresa y la mora también tienen efectos analgésicos y reductores del colesterol; sin embargo, los zumos de estas frutas no deben consumirse junto con analgésicos y medicamentos para reducir el colesterol, y deben usarse con precaución en personas propensas a la migraña.