El asma se manifiesta por dificultad respiratoria persistente, tos y producción de esputo mucoso pegajoso, prolongación del tiempo de espiración (exhalación) y la audición de sibilancias durante esta fase. En las pruebas de laboratorio se acompañan hallazgos de alergia (eosinófilos altos, IgE sérica alta, pruebas de alergia positivas).

Advertencia: Un ataque agudo de asma puede ser una emergencia médica. Si está teniendo un ataque, llame a su médico o acuda a urgencias.

El asma afecta al 3% de la población de EE. UU. y, aunque puede aparecer a cualquier edad, es más común en niños (menores de 10 años). Entre los pacientes pediátricos con asma, la proporción hombre/mujer es de 2/1, igualándose alrededor de los 30 años. Entre las causas del aumento se incluyen la contaminación del aire y los alimentos, el destete temprano de la leche materna, los aditivos alimentarios y el aumento del potencial alergénico de los alimentos genéticamente modificados. También existen preocupaciones de que la vacuna contra la tos ferina pueda desencadenar asma: en un estudio realizado en el Reino Unido, de 243 niños vacunados, a 26 se les diagnosticó asma, mientras que de 203 niños no vacunados, solo 4 desarrollaron asma.

Clasificación del Asma

El asma se divide en extrínseca e intrínseca. El asma extrínseca (alérgica) es una condición alérgica caracterizada por un aumento en los niveles de IgE sérica. El asma intrínseca surge de reacciones bronquiales a sustancias químicas tóxicas, aire frío, ejercicio, infección y estrés emocional.

Enfoque de Tratamiento Natural

La primera práctica en el enfoque natural es reducir el umbral alérgico. Los alérgenos, con una exposición creciente, provocan la aparición de síntomas. Hay dos formas de reducir el umbral alérgico: minimizar la exposición a alérgenos inhalados en la medida de lo posible y reducir el consumo de alérgenos alimentarios.

Un estilo de vida saludable también reduce significativamente las alergias. En una investigación con trabajadores de fábricas japonesas, se observó que un estilo de vida saludable reducía los niveles de IgE, mientras que uno poco saludable los aumentaba. Factores que aumentan la IgE: mala alimentación, alcohol y alto estrés.

Aunque es difícil evitar por completo los alérgenos transportados por el aire como el polen, la caspa de animales y los ácaros, se pueden tomar medidas. Deshacerse de gatos, perros, alfombras, tapetes y superficies tapizadas es el primer paso. Si esto no es posible, al menos el dormitorio debe estar libre de alérgenos; los colchones deben envolverse en plástico antialérgico, y las sábanas deben lavarse semanalmente en agua caliente con detergente sin aditivos ni fragancia.

Alergias Alimentarias

Muchas investigaciones muestran que las alergias alimentarias juegan un papel importante en el asma. La reacción adversa a los alimentos puede ser inmediata o retardada. En estudios con niños, se observó que las sensibilidades inmediatas se desarrollaban (en orden de frecuencia) contra el huevo, el pescado, los mariscos, las avellanas y los cacahuetes. Entre los alimentos que causan sensibilidad retardada destacan la leche, el chocolate, el trigo, los cítricos y los colorantes alimentarios. Las dietas de eliminación son una herramienta importante de diagnóstico y tratamiento, especialmente en bebés.

Hipoclorhidria

En una investigación de 1931 que examinó la secreción de ácido gástrico en 200 niños asmáticos, se encontró que el 80% de los niños tenían una secreción de ácido gástrico por debajo de lo normal. Esta alta tasa de baja acidez estomacal puede preparar el terreno para el desarrollo de alergias alimentarias. Si no se corrige, puede conducir a otras alergias alimentarias.

Candida Albicans

La Candida albicans, un tipo común de hongo, es responsable de muchas condiciones alérgicas, incluido el asma. Una enzima producida por la Candida, la proteasa, desencadena este proceso. Con el tratamiento adecuado, se ha observado una mejora clínica significativa en muchos pacientes con asma.

Dieta Vegana

En una investigación de 1985, el 92% de 25 pacientes mostró una mejora significativa después de una dieta vegana prolongada. Esta dieta eliminó toda carne, pescado, huevos y productos lácteos; la única bebida permitida fue el agua, se prohibió el café y el té, y no se usó azúcar, sal ni chocolate. Se permitieron especias vegetales y 1,5 litros de agua y té de hierbas al día. Verduras consumidas en abundancia: lechuga, zanahoria, remolacha, cebolla, apio, repollo, coliflor, brócoli, pepino, alcachofa, rábano y todo tipo de frijoles excepto soja y guisantes. Los cereales estaban extremadamente restringidos.

Los beneficios de este régimen dietético se asociaron con tres áreas: 1) eliminación de alergias alimentarias, 2) cambio en el metabolismo de las prostaglandinas, 3) mayor consumo de nutrientes antioxidantes y magnesio. Los pacientes experimentaron una disminución en los gastos de salud y desarrollaron un mayor sentido de responsabilidad sobre su salud.

Ácidos Grasos Omega-3

En estudios poblacionales, se observó que los niños que consumían pescado más de una vez por semana tenían un tercio menos de probabilidades de desarrollar asma. En muchos estudios clínicos, el aumento del consumo de omega-3 mejora la respuesta de las vías respiratorias a los alérgenos y la función respiratoria.

Aditivos Alimentarios

La eliminación de aditivos alimentarios sintéticos es vital para controlar el asma. Los colorantes más utilizados son la tartrazina, el amarillo ocaso, el nuevo coccine y el azul patente. Los conservantes comunes son el benzoato de sodio, los hidroxibenzoatos y el dióxido de azufre. En personas susceptibles, la tartrazina, los benzoatos, el dióxido de azufre y especialmente los sulfitos pueden desencadenar ataques de asma.

Suplementación con Vitamina B6 (Piridoxina)

Se ha demostrado que los niños con asma tienen un metabolismo alterado del aminoácido triptófano. El triptófano se convierte en serotonina; la serotonina es el compuesto que causa el estrechamiento de las vías respiratorias en pacientes con asma. La vitamina B6 es necesaria para un metabolismo adecuado del triptófano.

En un estudio, los niveles en sangre de la forma activa de la vitamina B6 en 15 adultos con asma fueron significativamente más bajos que en 16 controles. Los 7 pacientes que tomaron 50 mg de vitamina B6 dos veces al día informaron una disminución dramática en las sibilancias y la gravedad de los ataques durante el período de suplementación. En una investigación con 67 niños asmáticos, se observó que el uso de 200 mg de piridoxina al día conducía a una disminución significativa en la dosis de medicación necesaria y en los síntomas; también se vio que la suplementación con B6 reducía en gran medida los efectos secundarios de la teofilina (dolor de cabeza, náuseas, irritabilidad, trastornos del sueño).

Antioxidantes

El aumento de las tasas de asma en los últimos 20 años se atribuye en parte a la disminución del consumo de alimentos que contienen antioxidantes. Son importantes las vitaminas A, C y E, y minerales como el zinc, el selenio y el cobre. Los antioxidantes activan mecanismos de defensa cruciales para los pulmones; los radicales libres estimulan el estrechamiento bronquial y aumentan la respuesta a otros factores.

Vitamina C: Es el principal antioxidante de la mucosa que recubre las vías respiratorias. Existe una relación inversa entre la ingesta de vitamina C y la aparición de asma. Dado que el humo del cigarrillo agota las vitaminas C y E, los hijos de familias fumadoras tienen tasas más altas de asma. La suplementación con 1-2 g de vitamina C al día parece mejorar las mediciones respiratorias y los síntomas, además de reducir los niveles de histamina.

Flavonoides: Son antioxidantes que juegan un papel clave en el tratamiento del asma. Se ha demostrado que varios flavonoides, especialmente la quercetina, suprimen la liberación de histamina de los mastocitos y la producción de leucotrienos. Los extractos ricos en flavonoides como la semilla de uva, el té verde o el ginkgo biloba pueden ser beneficiosos en el tratamiento del asma.

Carotenos: Aumentan la integridad de la capa epitelial que recubre el tracto respiratorio y pueden reducir la formación de leucotrienos. Una dieta rica en carotenos o su suplementación puede ser útil.

Vitamina E: Beneficia el asma por su efecto antioxidante y supresor de la formación de leucotrienos.

Selenio: Se observan niveles bajos de selenio en pacientes con asma. La glutatión peroxidasa dependiente de selenio, un antioxidante, juega un papel importante en la descomposición de los leucotrienos alergénicos. La suplementación con selenio puede reducir la producción de leucotrienos.

Vitamina B12

Según el Dr. Jonathan Wright, "el tratamiento con B12 es un pilar principal en el asma infantil". Con inyecciones intramusculares semanales de 1.000 mcg, 18 de 22 pacientes experimentaron una reducción de la dificultad respiratoria durante el ejercicio; se observaron mejoras en el apetito, el sueño y la condición física. La B12 es especialmente útil en el tratamiento de personas sensibles a los sulfitos.

Magnesio

En 1912 se observó que el magnesio relajaba el músculo liso bronquial. En investigaciones con formas inyectables, se obtuvieron resultados beneficiosos en ataques agudos de asma. El magnesio intravenoso es una medida clínicamente aceptada. El tratamiento oral con magnesio puede aumentar las reservas corporales de magnesio; sin embargo, generalmente se necesitan 6 semanas para este efecto.

Sal

Existe fuerte evidencia de que el aumento de la ingesta de sal incrementa la reactividad bronquial y las muertes por asma. La reacción de los bronquios a la histamina está relacionada con el aumento de sodio en la dieta. Dado que la gravedad del asma está vinculada a la reactividad bronquial, reducir el consumo de sodio afectará la gravedad del asma.

DHEA

Los niveles bajos de la hormona adrenal DHEA (dehidroepiandrosterona) son comunes en mujeres posmenopáusicas con asma. Dada su importancia en la función inmunológica, es muy probable que tenga un efecto positivo.

Tratamiento Herbolaria

Históricamente, la hierba medicinal más utilizada para el asma ha sido el efedra (Ephedra sinica / Ma huang); se usa junto con expectorantes herbales. Los expectorantes comunes incluyen regaliz (Glycyrrhiza glabra), grindelia, euphrasia, drosera y senega.

Anís (Pimpinella anisum): Los griegos usaban té de anís para el asma y enfermedades respiratorias. Contiene creosol y alfa-pineno, que disuelven las secreciones bronquiales. Las semillas de perejil, enebro, cardamomo, jengibre, eneldo y milenrama también son ricas en alfa-pineno; se puede preparar un té para el asma mezclando una o varias de estas hierbas.

Tomate (Lycopersicum): En 40 extensas investigaciones, se demostró que 1.000 mg de vitamina C al día reducen los ataques de asma, los espasmos bronquiales y otros síntomas alérgicos.

Efedra (Ephedra sinica): Considerada una de las medicinas más antiguas del mundo; los chinos han usado esta planta durante miles de años para tratar el asma. Sus componentes activos, la efedrina y la pseudoefedrina, tienen un efecto broncodilatador. Debe usarse con precaución debido a efectos secundarios como insomnio, ansiedad e hipertensión.

Ortiga (Urtica dioica): Hace 400 años, el herbolario inglés Nicholas Culpeper la describió como un remedio para ayudar a abrir los pulmones y los bronquios. Los australianos mezclaban el jugo de la planta con miel y azúcar para beber y creían firmemente que trataba los problemas bronquiales. Ahora se sabe que es un potente antihistamínico; se recomienda cada vez más a pacientes con asma y fiebre del heno.

Regaliz: Se recomienda para el dolor de garganta, la tos y el asma debido a su efecto demulcente. Se considera seguro hasta 3 tazas al día; sin embargo, el uso prolongado o excesivo puede causar dolor de cabeza, letargo, acumulación de sodio, pérdida de potasio e hipertensión.

Ginkgo Biloba: Los sanadores asiáticos han usado durante siglos extractos de las hojas de ginkgo para tratar el asma, las alergias, la bronquitis y la tos. El ginkgo suprime el factor activador de plaquetas, presente en la sangre, que desencadena espasmos bronquiales.